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lunes, 27 de enero de 2014

Las grandes falacias sobre la salida de la crisis en España y el progreso de la Unión Europea

Publicado en Nueva Tribuna.es, el 25 de enero de 2014
http://www.nuevatribuna.es/articulo/economia/grandes-falacias/20140125194913100268.html

A propósito del debate parlamentario sobre Europa
Por Javier Doz | No, Europa no está avanzando. Las medidas de coordinación y gobernanza económica adoptadas en los últimos cuatro años han estabilizado, más tarde y peor que los demás países del G20, a las economías europeas sin acabar de resolver los problemas originarios de las deudas de algunos Estados y de su sistema bancario
El 22 de enero se celebró el primer pleno del año del Congreso de los Diputados. El plato fuerte del mismo fue un debate general sobre Europa a propósito de las conclusiones de la cumbre del Consejo Europeo del pasado mes de diciembre. En realidad fue sobre Europa y sobre si España estaba saliendo, o no, de la crisis y en qué estado, asuntos ambos que están estrechamente relacionados.
El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, centró su discurso parlamentario en los mensajes centrales que viene repitiendo durante las últimas semanas: España está saliendo de la crisis y recobrando la confianza de los mercados y los inversores gracias a las políticas de austeridad y reformas estructurales que su gobierno ha implementado; los españoles –así, en general- han hecho muchos sacrificios pero gracias a ello vamos a entrar en un período de recuperación de la economía y el empleo. La coletilla final, que apenas disimula el electoralismo que todo político al uso lleva dentro, es que en 2015 ya se crecerá apreciablemente y entonces bajará los impuestos.
Respecto a Europa, cuestión sobre la que los grandes partidos españoles y europeos apenas muestran rigor analítico o visión estratégica dignos de tal nombre, el mensaje oficial es que se avanza aunque no todo lo rápido que le gustaría a nuestro presidente, porque “tomar decisiones entre 28 socios nunca es fácil”. Nunca queda muy claro hacia donde se avanza.
Estos mensajes que sintetizan el pensamiento oficial del Gobierno y el Partido Popular se sustentan en cuatro grandes falacias.
La primera de ellas es afirmar que se está saliendo de la crisis por el hecho de que la economía española haya dejado de hundirse y algunos indicadores macroeconómicos empiecen a repuntar. Falsedad absoluta, cuando hemos terminado el año con 5.896.300 personas desempleadas, una tasa de paro del 26,03% en ligero ascenso por la caída de la población activa y una destrucción de 198.900 empleos en el año 2013 (EPA del 4º trimestre de 2013). Más falso aún porque la perspectiva de los principales analistas económicos, que parten del reconocimiento de que España ha salido de la recesión en términos técnicos, es que se abre una etapa larga, de bastantes años de duración, en la que la economía crecerá débilmente y el paro no bajará, en el mejor de los casos, del 20% de la población activa. Falso, sin posibilidad alguna de refutación, si tenemos en cuenta, como no puede ser de otro modo, los estragos sociales que ha producido la crisis, sobre los que no hay anuncio alguno de reparación por parte de quienes nos gobiernan. A ellos me referiré más adelante.
La segunda falacia es atribuir la supuesta salida de la crisis –o el haber tocado fondo en el hundimiento como los submarinos- a lo acertado de las recetas aplicadas: políticas de austeridad y reformas estructurales, o para hablar con mayor precisión y no rendirnos en la batalla del lenguaje, políticas de ajuste y recortes, devaluación salarial y contrarreformas sociales y laborales.
Teniendo siempre en la cabeza el enorme dolor social causado y lo limitado de los frutos económicos conseguidos, la pregunta pertinente es si no cabría haber alcanzado estos últimos, o incluso haberlos superado ampliamente y en menos tiempo, con otras políticas que, además, no conllevaran tanto daño social. La respuesta es clara: por supuesto que sí. El ejemplo lo tenemos, con todos los matices que se quiera, en los países del G20, los desarrollados como Japón y EE UU y los emergentes. Es decir, aquellos que no abandonaron en mayo de 2010 las prescripciones neokeynesianas que las cumbres del G20 de 2008 y 2009 habían acordado mantener hasta que la recuperación económica se hubiera afianzado. Estos países no han tenido una segunda recesión, como la UE, y han creado empleo.
La tercera y tal vez más irritante falacia que propaga el Gobierno y el PP es la de que estamos saliendo de la recesión gracias al esfuerzo de “todos los españoles”. Su falsedad alcanza niveles de esperpento cuando el inefable Carlos Floriano nos dice que debido al “esfuerzo mayor de los que más tienen”.
La mayor prueba de la falsedad del aserto es la evolución de la pobreza y la desigualdad en nuestro país. El reciente informe de Oxfam (1) es contundente al respecto y se suma a los estudios de Caritas o, incluso, a la lectura analítica de las estadísticas de Eurostat. En España se alcanzó, en 2013, un nivel de pobreza del 28%, lo que significa que viven con menos de la mitad de la renta media 13 millones de personas. La pobreza severa que en muchos casos conlleva desnutrición afecta a tres millones de personas. En la UE28 sólo nos superan en pobreza relativa Grecia (35%) e Italia (30%). Las 20 personas más ricas de España acumularon una renta de 77.000 millones de euros, la misma que sumaron los 9,6 millones de personas que forman el 20% más pobre de nuestra población.
Lo que probablemente no alcanza parangón en la historia social es la velocidad de crecimiento de la desigualdad en España desde el comienzo de la crisis. Este incremento veloz de la desigualdad en la distribución de la renta ha hecho que España haya pasado de estar en la zona media de la clasificación a ser el país más desigual de Europa a excepción de Letonia. El cociente “20/20”, resultado de dividir la renta del 20% más rico de la población por la que tiene el 20% más pobre, creció de 5,3 a 7,5 entre 2007 y 2011. Creció un 41,5% en solo 4 años lo que supone un crecimiento brutal en términos estadísticos y de historia comparada.
Las variables que inciden en la distribución de la renta me llevan a afirmar sin temor a equivocarme que la desigualdad -que no es sino el reflejo de que la crisis la están pagando los que menos tienen (lo contrario de lo que afirma el falaz Floriano)- ha continuado su ascenso en 2012/2013. Porque es en estos dos años cuando la UE y el Gobierno de Rajoy han logrado imponer una devaluación salarial que hace que los salarios reales lleven disminuyendo nominalmente durante los últimos cinco trimestres. Al tiempo, los salarios de los directivos de empresa aumentaron, en 2013, nada menos que un 7%. Esta desigualdad ha sido impulsada conscientemente por el Gobierno de Rajoy con medidas como: disminuir el salario de los funcionarios; congelar las pensiones; una reforma laboral que, entre otras cosas, debilita seriamente la negociación colectiva para hacer disminuir los salarios reales en el sector privado; fuerte aumento del IVA y de las tasas de los servicios públicos y copago de medicamentos y otros servicios sanitarios; supresión o disminución de prestaciones sociales (dependencia y otras); etc., etc.
Mientras, no se ha hecho nada serio para evitar que los ricos y las grandes empresas continúen defraudando al fisco o eludiendo pagar los impuestos que deben. Sin hablar de la imposibilidad cuasi metafísica de acabar con los paraísos fiscales. Hoy el sistema fiscal español está degradado y promueve una distribución injusta de la renta a favor del 1% más rico de nuestra sociedad. Por supuesto, no es responsabilidad sólo del PP.
No vale achacar en exclusiva la pobreza y la desigualdad a la crisis, ni siquiera a las políticas impuestas por Berlín y Bruselas, por mucho que hayan contribuido a ello. El aludido informe de Oxfam-Internacional nos dice que la desigualdad aumentó en 24 de los 26 países estudiados. Pero en ninguno creció tanto como en España y hubo dos en los que disminuyó ligeramente: uno poderoso, Alemania, y otro incluso “rescatado” por la troika, Portugal. En ambos el coeficiente 20/20 se sitúa alrededor del 4,5.
Termino con la falacia europea, aquella por la que se nos dice al término de cada cumbre del Consejo que la Unión Europea está avanzando. Incluso después de aquellas reuniones, que son las más, en las que las conclusiones son sólo un conjunto de vaguedades ajenas a los problemas acuciantes de los europeos y a las medidas que se deberían adoptar para solucionarlos.
No, Europa no está avanzando. Las medidas de coordinación y gobernanza económica adoptadas en los últimos cuatro años han estabilizado, más tarde y peor que los demás países del G20, a las economías europeas sin acabar de resolver los problemas originarios de las deudas de algunos Estados y de su sistema bancario. Han producido recesión, paro, pobreza y desigualdad. Han agravado el déficit democrático de las instituciones europeas y promovido profundas divergencias, económicas y sociales, entre los Estados. Bajo la hegemonía política de los conservadores alemanes, hoy la UE carece de proyecto, lo que agrava la mayoritaria y profunda desconfianza de los ciudadanos europeos hacia ella.
Pero había alternativas a la crisis de las deudas soberanas distintas a la “austeridad”, basadas en el establecimiento para la Zona euro de las condiciones que debe reunir toda Zona monetaria, en hacer de las inversiones con futuro y el empleo las primeras prioridades y en actuar bajo el principio de la solidaridad entre los Estados. Como las hay también para preservar la existencia del proyecto político más importante del Siglo XX, que sólo podrá subsistir con el apoyo de la ciudadanía europea. Pero eso sí, no valen más parches ni falacias. La preservación de la UE exige a mi juicio su refundación política, en clave social y democrática, para encarar la construcción de la Federación de los Estados Unidos de Europa.

[1] Oxfam-Internacional: “Gobernar para las élites. Secuetro democrático y desigualdad económica”. 20 de enero de 2014.
Y su anexo sobre España. Oxfam-Intermon: “Gobernar par alas élites. Anexo sobre España”.

sábado, 25 de enero de 2014

Cuanto ganan de verdad Rajoy, sus ministros y los secretarios de Estado

La polémica entre el Colegio de Secretarios e Interventores de Ayuntamientos y el Ministerio de Hacienda a propósito de cual es el tope que la nueva Ley de la Administración local y la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2014 establece para el salario de los alcaldes alcaldes me levanta fundadas sospechas acerca de cuales son las retribuciones que realmente perciben el presidente del gobierno y sus ministros.

La literatura oficial publicada dice que sus retribuciones permanecen congeladas, en 2014, en las cuantías en que quedaron fijadas tras la reducción que estableció Zapatero en 2010. Es decir, Rajoy ganaría 78.158, 04 euros brutos al año; la vicepresidenta, Soraya Saez de Santamaría, 73.486,32; y los ministros 73.486,32 euros brutos anuales. 

Pues bien, según publica María Fernández en El País de hoy (1), el Colegio de Secretarios e Interventores, tal vez deseoso de que el sueldo de bastantes alcaldes se reduzca, sostenía que el tope máximo estaba en 71.000 euros brutos al año que es la retribución de los secretarios de Estado, referencia legal del nuevo tope. Pero, ante las protestas de bastantes alcaldes, el Ministerio de Hacienda ha aclarado que el tope está en 100.000 euros que es lo que ingresa un secretario de Estado "...sumando a su salario base todos los complementos, incluido el de productividad, que se asigna de manera discrecional y que no está detallado en los Presupuestos" (1).

Pues bien, si eso ganan realmente los secretarios de Estado según quien los paga, el Ministerio de Hacienda, es impensable que presidente, vicepresidenta y ministros del Gobierno de España ganen menos. Luego con toda probabilidad nos han vuelto a mentir.

El problema no es que los sueldos sean especialmente elevados, sobre todo si se compara con los que se perciben en otros países europeos (no digamos ya con los muy sobrepagados directivos de las empresas españolas). El problema grave es que nos mientan y utilicen la mentira como propaganda para hacer creer que ganan sueldos "austerísimos" mientras que, como poco, ganan  30.000 euros más de lo que nos dicen

Y esto cuando en España hay casi 6 millones de parados y 13 millones de personas pobres...

(1) María Fernandez: "Los sueldos de los alcaldes provocan la primera pelea en la aplicación de la ley local". El Pais, 25 de enero de 2013
http://politica.elpais.com/politica/2014/01/24/actualidad/1390591404_660969.html

Crónica sociolaboral de diciembre de 2013

Esta crónica fue publicada en el número 57 (enero de 2013) de la Revista de Estudios y Cultura de la Fundación 1º de Mayo, 
Javier Doz

Diciembre es mes de balances. Lo ha sido, en los medios de comunicación, del año y del quinquenio de la crisis. El adjetivo más suave para ambos, en latín: “horribilis”. Más o mucho más: paro; pobreza y exclusión social; desigualdad (social y territorial); enfermedades mentales y consumo de ansiolíticos; precio de la luz y de las tasas universitarias; impuestos (a los asalariados y clases medias; a los más ricos y a las grandes empresas: menos), etc. Menos o peor: salarios; cobertura y calidad de la negociación colectiva; pensiones; derechos, prestaciones y ayudas sociales y laborales; recursos y calidad de la educación y la sanidad públicas; I+D+i; etc. De la infinidad de datos cuantitativos posibles doy sólo uno que explica las prioridades de quienes nos gobiernan. El recorte en educación y sanidad, que ha producido estragos en la calidad de sus sistemas públicos y pérdidas de muchas decenas de miles de empleos, sumó 14.175 millones, sólo el 63% de lo que nos ha costado el rescate de Bankia.

Y después de imponer el bienio más negro en lo social de la democracia, el Gobierno del PP, termina el año iniciando lo que podría ser un bienio de recorte de derechos y libertades políticas, en la peor tradición del autoritarismo de la derecha española. Tras la “ley Fernández” –la del sacrificio de los derechos fundamentales de reunión, manifestación y expresión en aras del combate gubernativo de la protesta social-, el día 20, el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de “ley Gallardón”, de reforma de la ley del aborto, en el que lo sacrificado son los derechos de la mujer.

El mes también vio culminar, en vía parlamentaria, algunas de las contrarreformas  más lesivas del período. El 19 de diciembre, el pleno del Congreso aprobó los textos finales de tres leyes muy negativas. La Ley de Presupuestos de 2014 que, además de congelación salarial, pérdidas de empleo y recortes del gasto social y de inversión, establece que el FOGASA deje de pagar la ayuda de 8 días por año en las indemnizaciones por despido de las PYMES. La Ley de reforma del sistema de pensiones, consagra la pérdida de capacidad adquisitiva de los actuales pensionistas y rebaja las pensiones de los futuros a través del “factor de sostenibilidad”.  La Ley de Reforma de la Administración Local hará que los ayuntamientos dejen de prestar servicios sociales sin que estos sean asumidos por otras administraciones y provocará la perdida de otras decenas de miles de empleos públicos que sumar a los ya destruidos (350.000 desde que gobierna el PP).

El día 20, cerrando otra semana nefasta, el Consejo de Ministros aprobó un paquete de medidas sobre contratación laboral, en el que destaca la flexibilización y desregulación de la contratación a tiempo parcial que puede alcanzar nada menos que el 90% de la jornada ordinaria, permitiendo al empresario decidir sobre la distribución de la jornada. Satisfacción plena de las demandas de la patronal. También  aprobó el anteproyecto de Ley de Mutuas que pone en manos de las asociaciones de empresarios mayores competencias para la concesión, gestión y extinción de prestaciones del sistema de la Seguridad Social, desplazando al sistema público en la decisión sobre la enfermedad común.
La Fundación 1º de Mayo organizó los actos centrales de dos importantes aniversarios. El de la huelga general del 14D que paralizó España hace 25 años y cuya gestión de resultados, por CC OO y UGT, produjo importantes avances en derechos y prestaciones sociales y laborales. Y el 40 aniversario del Proceso 1001, que se abrió en el TOP franquista el mismo día en que Carrero Blanco sufrió a manos de ETA un atentado mortal y que terminó con la condena a 162 años de cárcel de Marcelino Camacho y los otros nueve miembros de la coordinadora general de CC OO.
El día 19, se alcanzó un compromiso histórico por el futuro de la ciencia, con la firma   -por una amplísima coalición de fuerzas políticas (excepto el PP), sociales, sindicales y profesionales- de un Acuerdo por la Investigación, el Desarrollo y la Innovación.

Terminó el año con una nueva muestra del despropósito de la política energética que ha hecho subir el precio de la luz un 60% en los últimos cinco años a pesar de la caída de la demanda, convirtiendo a España en el país de la UE con la electricidad más cara (excepto Chipre e Irlanda, islas sin petróleo). La “eficiencia del mercado” se manifestó una vez más en una subasta pletórica de especuladores financieros que nos iba a subir el recibo en un 11,5%. El Gobierno lo dejó en un 2,3%, sólo para tres meses. Las tres grandes eléctricas de nuestro oligopolio protestaron y volvieron a hablar del “insoportable déficit de tarifa” que no les ha impedido ganar más de 44.000 millones en cinco años.


Ya iniciado 2014 se publicaron los datos del paro registrado de diciembre. Fueron buenos: 107. 570 parados menos y 64.097 afiliaciones más a la S.S. Pero restan 4.701. 338 (y reales, según la EPA, otro millón más). En el conjunto del año, los parados registrados en las oficinas de empleo bajaron en 147.570, pero se destruyó empleo, puesto que las afiliaciones a la S.S. disminuyeron en 85.041.

Crónica sociolaboral de noviembre de 2013

Esta crónica fue publicada en el número 56 de la revista de Estudios y Cultura de la Fundación 1º de Mayo en diciembre del pasado año

Javier Doz

La huelga de los trabajadores de limpieza y jardinería de Madrid ha sido para mí la noticia más destacada del mes. Tras obtener las contratas pagando un 16% menos que en la anterior puja, las tres grandes de la construcción, OHL, FCC y SACYR y la alcaldesa quisieron que fueran los trabajadores quienes pagaran el mantenimiento de sus beneficios y las enormes deudas que Gallardón legó a Botella. El modo: despedir a 1.134 trabajadores, el 20% de las plantillas, y/o rebajas salariales del 30%. La huelga indefinida comenzó el día 3 y terminó en la madrugada del 17.  No se cumplieron unos servicios mínimos abusivos, la ciudad se llenó de basura, tuvo relieve en la prensa internacional, pero encontró el apoyo o la aceptación de una mayoría de los madrileños, a pesar de la presión de la prensa de derechas. La alcaldesa, que comenzó aparentando que la cosa no iba con ella, terminó contratando esquiroles a través de la empresa TRAGSA –también sometida a un ERE- y supervisando su actuación tapada con un abrigo de visón (memorable foto), tras haber decretado una “emergencia sanitaria secreta” [sic]. Al final, las empresas cedieron y los cinco sindicatos (CC OO, UGT, USO, CGT y CSIF) firmaron un convenio sin despidos ni rebaja de salarios. A cambio: un ERTE de 45 días y congelación salarial durante 5 años. Ha sido la huelga más importante que termina con éxito de los últimos tiempos. Hacía falta.

Tras las muchas críticas recibidas, Botella quiso apuntarse al éxito con afirmaciones surrealistas que achacaban el buen fin de la huelga a la reforma laboral que facilita despidos y rebaja de salarios, al tiempo que pedía una ley que obligara a cumplir los servicios mínimos, con aroma de ley antihuelga. Rajoy recogió el guante a los pocos días. Toxo replicó que,  “en caliente”, no era nada conveniente.

A la tentación de limitar el derecho de huelga el Gobierno suma la voluntad explícita de reprimir las protestas sociales con una de ley de seguridad ciudadana –el proyecto lo aprobó el Consejo de Ministros el día 29- que deja en manos de la autoridad gubernativa la imposición de multas de entre 300 y 600.000 euros por una amplísima variedad de “faltas”, tratadas como delitos. Recurrirlas ante los tribunales costará entre 360 y 2.750 euros (“versión Gallardón” de la gratuidad de la Justicia), y la declaración de la policía tiene presunción de veracidad, teniendo el imputado que demostrar su inocencia.

Si a todo esto unimos la concepción de los derechos humanos que se trasluce de los argumentos del ministro Fernández Díaz y del propio Rajoy a favor de las “concertinas” en la verja antiinmigración de Melilla, no es exagerado decir, en estos días en que se está haciendo balance de dos años de gobierno del PP, que los españoles corremos el riesgo de pasar de un “bienio negro”, en lo social, a otro de ofensiva contra las libertades y la democracia. Los trabajadores y la ciudadanía española no lo deberíamos permitir.

Durante el mes, la reforma de las pensiones tuvo un trámite parlamentario rápido durante el cual el PP aplicó el rodillo a prácticamente todas las enmiendas de una oposición contraria, en bloque, a una ley que suprime la garantía de mantenimiento de la capacidad adquisitiva de los actuales pensionistas y disminuirá las pensiones futuras. La única modificación reseñable es que, en los años buenos, la revalorización de las pensiones tendrá un techo del IPC + 0,5%, en lugar de +0,25%. En este contexto y en el marco de un llamamiento europeo de la CES contra las políticas de austeridad y por políticas de inversión, crecimiento y empleo, CC OO y UGT, la Cumbre Social y Marea Ciudadana, llamaron a la movilización “por lo público, las pensiones y las personas”, los días 23 y 24. Cientos de miles de personas participaron en 55 manifestaciones en otras tantas ciudades.

El 20N fue testigo de otra huelga estudiantil y de manifestaciones de la comunidad educativa contra la LOMCE y los recortes. El día 28 se aprobó la Ley Wert y el 30 volvió la protesta con muchos miles de manifestantes de toda España en Madrid.

Por otra parte, mientras que el Gobierno y el PP callaban ante hechos como la condena a cuatro años del cacique castellonense Carlos Fabra, por fraude fiscal, y el juez Ruz constataba 18 años una contabilidad B de la dirección nacional del PP, arreció la campaña antisindical de la prensa de derechas, en ocasiones coreada por los mismos dirigentes del PP, que permanecen mudos ante lo que sucede en su casa (véase la secretaria general). En la campaña se falsifican o tergiversan una parte de las informaciones (sobre cooperación internacional o formación). Pero las relativas a la falsificación de facturas por la UGT-A tenían tan sólida base documental y tanto silencio por parte de la dirección de la UGT-A, que su crisis se agrandó y motivó, la dimisión, el día 29 de su secretario general, Fernández Sevilla. La crisis no tiene visos de haber terminado.

El paro registrado subió en 87.028 personas en el mes de octubre, un 1,84% más que en septiembre, para situarse en 4.811.383 desempleados. Sin embargo, los afiliados a la Seguridad Social aumentaron en 54.927 hasta llegar a 16.360.373. La inflación interanual volvió a ser positiva en noviembre, +0,2%, tras subir tres décimas. Con datos de octubre, el número de trabajadores protegidos por convenio colectivo ha bajado en 1,3 millones.


Y el último día del mes, el ministro De Guindos anunció una segunda reforma laboral. En fin…

miércoles, 22 de enero de 2014

El segundo escándalo de François Hollande

   Paul Krugman titulaba con ironía "Escándalo en Francia" (1) el artículo publicado el pasado domingo en las páginas salmón de El País. No se refería a las vicisitudes sentimentales del Presidente de Francia sino a los anuncios y afirmaciones que François Hollande realizó en la rueda de prensa del pasado 14 de enero en el Elíseo.


   Para el profesor de Princeton y Premio Nobel de Economía lo escandaloso era que Hollande hubiera "adoptado las desacreditadas doctrinas económicas de la derecha". Recordaba Krugman que sólo ahora Europa está saliendo de una doble recesión con unas perspectivas de crecimiento muy débiles después de unos años desastrosos.Y añadía que en 1936, siete años después del inicio de la Gran Depresión, la mayor parte de Europa crecía rápidamente, con un PIB per cápita que continuamente alcanzaba nuevos máximos, mientras que "actualmente el PIB per capita real de Europa sigue estando muy por debajo de su máximo de 2007, y sube muy despacio en el mejor de los casos". 



   Entonces, los gobiernos europeos ya habían comenzado a hacer lo contrario de lo que Alemania y la UE están imponiendo ahora y que Hollande se dispone a abrazar con la fe del converso.



   Resulta particularmente chocante el canto a la "economía de la oferta" que Hollande hizo en su rueda de prensa, La economía de la oferta y sus prescripciones configuran una de las variantes más conservadoras de la economía política neoliberal que ha contribuido poderosamente a la desigualdad social y a preparar el camino de la crisis que estalló en 2007/2008. Hollande llegó a afirmar "Es en la oferta donde tenemos que centrarnos...en realidad, la oferta genera demanda". Para Krugman estas afirmaciones son una falacia desmentida hace mucho tiempo y conocida como la ley de Say.


   Hollande anunció una reducción del gasto público de 65.000 millones de euros, de los cuales 50.000 provendrían dla reducción de las cotizaciones sociales a las empresas. No precisó qué gastos se reducirían.

   Para mí este sería el segundo "escándalo" -por seguir usando la palabra empleada por Krugman- que ha cometido Hollande desde que comenzó a ejercer como presidente de la República Francesa. La primera renuncia clamorosa a las ideas y al programa de la izquierda y a sus propios compromisos electorales tuvo lugar poco después de tomar posesión, en la cumbre del Consejo de junio de 2012. Olvidó las justificadas críticas que había hecho al Pacto Fiscal y decidió que Francia firmaría el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria sin modificar sus contenidos. El nuevo Tratado es la norma de máximo rango de las muchas que han impuesto, desde 2010, los principios de la economía política alemana más conservadora a toda la UE. A la obligación de constitucionalizar la "regla de oro del déficit cero" por parte de los Estados que lo suscriben se añade, nada menos, que la cesión plena de la soberanía presupuestaria de los Estados con problemas de déficit a la Comisión y al Consejo, sin establecer instrumentos democráticos de decisión y control.

   El cambio de posición de François Hollande, que había sostenido que el nuevo Tratado era inaceptable hasta poco tiempo antes de estampar su firma en él, fue justificado en su día porque a cambio había logrado que el Consejo Europeo equilibrara el rigor de las políticas de austeridad con el Pacto por el crecimiento y el empleo. 

   El problema es que éste Pacto es uno de los mayores fraudes políticos que se han cometido en la UE desde su fundación. No me voy a extender sobre el tema del que he escrito con profusión (la última con entrada en este Blog el 13 de noviembre de 2013). El Pacto "de los 120.000 millones de euros" no contenía ningún plan digno de tal nombre y no tenía financiación nueva. alguna. Sumaba los remanentes de los fondos estructurales y de cohesión no utilizados en el período 2007-2013 (55.000 M.€) y una hipotética capacidad de préstamo del BEI, mediante apalancamiento, de 60.000 M.€. Diecinueve meses después de ser aprobado, no ha comenzado a ejecutarse ningún proyecto o acción derivada del Plan. Se calcula que las primeras acciones del miniplan de empleo para jóvenes (el de los 6.000 M.€), articulado con el Pacto, se realizarán hacia finales del presente año. Dos años y medio es la "urgencia" con que los responsables políticos europeos miden las acciones por el empleo  compensatorias de la "austeridad".

   La mejor definición del Pacto se la escuché a Jean Claude Juncker en Bruselas: "Es un operación de imagen para lavar la cara a François Hollande tras haber firmado el Pacto fiscal" 

    Por ello considero que el tandem Pacto Fiscal/Pacto por el crecimiento y el empleo es el primer "escándalo" de Hollande, y su conversión a la economía de la oferta, cual Pablo camino de Damasco, el segundo.

   Viendo la inconsistencia política de los líderes de la socialdemocracia europea (acabamos de conocer el pacto Renzi-Berlusconi en Italia sobre la nueva ley electoral, pacto que resucita al cavallieri, en un suma y sigue sin fin) se explican las enormes dificultades que la izquierda política ha tenido y sigue teniendo para liderar una alternativa para la salida de la crisis distinta a la más conservadora que arrasa el continente europeo y pone en grave peligro el propio proyecto político de la UE.

   Algo hay que hacer...



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(1)  Paul Krugman: "Escándalo en Francia". El Pais, 19 de enero de 2014.
(2) Javier Doz: "París, ¿bien vale otra cumbre?". Nueva Tribuna, 14 de noviembre de 2013 

   

martes, 21 de enero de 2014

Informes OIT y OXFAM: no se sale de la crisis mientras aumenta el desempleo, la pobreza y la desigualdad


Durante las últimas semanas hemos asistido a operaciones de propaganda del gobierno de España, de otros gobiernos nacionales y de los responsables políticos europeos y del FMI, que han afirmado que estamos saliendo de la crisis y que esto se debe a que las políticas que ellos llaman de austeridad y reformas estructurales están comenzando a dar sus frutos. Las llaman así para apropiarse y transmitir palabras que tienen connotaciones positivas y encubrir lo que no son sino recortes y ajustes presupuestarios, recortes de salarios y derechos y contrarreformas sociales.

Dos informes, el de la OIT sobre las tendencias mundiales del empleo en 2014, y el de Oxfam sobre las desigualdades sociales y en la distribución de la renta en el mundo, ponen en solfa el optimismo autojustificatorio de unas políticas que la realidad confirma como malas e injustas. Y nos muestran las graves e intolerables secuelas sociales -paro, pobreza y desigualdad- de una crisis que provocaron las élites económicas, en particular las financieras, con la connivencia de los gobiernos. Élites que se enriquecieron extraordinariamente provocando los procesos de especulación financiera e inmobiliaria cuyo estallido produjo la Gran Recesión y que vuelven a hacerlo ahora una vez pasado para ellos el gran susto. Y lo hacen a costa de los trabajadores y las clases medias, los grandes paganos de la crisis, y de la miseria y la desesperación de millones de personas.

Un breve botón de muestra de las conclusiones de ambos estudios cuyos enlaces publico a continuación:

La OIT nos dice que en 2013 el número de personas desempleadas ascendió a 202 millones, cinco más que el año anterior. De ellas, 74,5 millones son jóvenes de entre 15 y 24 años. La previsión es que, si continúa la tendencia actual, en 2018 habrá 215 millones de parados. La mayoría de los empleos siguen estando en la economía informal (no declarados, sin contrato ni seguridad social) o/y son vulnerables (por cuenta propia o trabajando para la familia). Aunque continúa disminuyendo el número de trabajadores pobres, por efecto del empuje económico de los países emergentes, la crisis redujo notablemente el ritmo de su caída. Continúa habiendo 839 millones de trabajadores pobres que cobran menos de 2 dólares por día, de los cuales 375 millones son extremadamente pobres por cobrar menos de 1,25 dólares por día.

Oxfam-Internacional y Oxfam-Intermón (en el anexo sobre España) nos informan del impacto de la crisis -y de las políticas de ajustes, recortes y contrarreformas- en la distribución de la riqueza. El avance de la desigualdad es escalofriante: los 85 mayores multimillonarios tiene una renta equivalente a la de 3.570 millones de personas (¡42 millones de veces más!); el 1% más rico acumula el 50% de la renta mundial; 7 de cada 10 personas viven en países en donde la desigualdad ha aumentado; en Estados Unidos, el 1% más rico se apropió del 95% de lo que aumentó la riqueza desde 2009 mientras que el 90% de la población vio disminuir la suya;...

En lo que toca a España, cuya tasa de paro es del 26%, la pobreza alcanza ya a 13 millones de personas, el 28% de la población, y la pobreza severa a 3 millones, el 6,5%. Somos ya el segundo país más desigual de Europa, después de Letonia, gracias a ostentar el triste récord de velocidad de subida de la desigualdad más rápida de la historia de las estadísticas en el período 2007-2011. En efecto, medida por el cociente 20/20, resultado de dividir las rentas del 20%  más rico por las del 20% más pobre, España pasó de un cociente del 5,3 a otro del 7,2, con un aumento de casi un 36%. Nada más clarificador que saber que 20 personas declararon, en 2013, una riqueza de 77.000 millones de euros, igual a la del 20% de la población española, unos 9,4 millones de personas.

Oxfam no rehuye analizar las raíces y consecuencias del problema. Lo hace con meridiana claridad y lo sintetiza en un título magnífico: se gobierna para las élites secuestrando la democracia. That is the question...

Ante una realidad tan intolerable como la que nos muestran una institución del sistema de Naciones Unidas y una de las principales ONG internacionales, a la izquierda social y política no le queda otra alternativa que hacer de la lucha contra el paro y la desigualdad, por el empleo y la igualdad, los objetivos principales de sus programas y de sus acciones. Y hacerlo con propuestas contundentes y eficaces.


ENLACES A LOS INFORMES COMENTADOS:

Oxfam-Internacional: "Gobernar para las élites. Secuestro democrático y desigualdad económica"

http://www.oxfamintermon.org/sites/default/files/documentos/files/bp-working-for-few-political-capture-economic-inequality-200114-es.pdf

Oxfam-Intermon: "Gobernar para las élites. Anexo sobre España"

http://www.oxfamintermon.org/sites/default/files/documentos/files/Gobernar%20para%20las%20%C3%A9litesl.pdf

Organización Internacional del Trabajo (OIT): Tendencias mundiales del empleo 2014. ¿Hacia una recuperación sin creación de empleo?

http://www.ilo.org/global/research/global-reports/global-employment-trends/2014/lang--es/index.htm